20 junio 2006

House M.D.


Hay una parte de mí que seguramente hubiese sido plenamente completa si los caminos de la vida me hubiesen dirigido al mundo de la medicina. Nunca me he desmayado viendo sangre, suelo tener estómago fuerte para ser testigo de heridas y cirugías, si es necesario. Además, a causa de diversos motivos (por fortuna, no personales) asistí a un par de autopsias en el Hospital de Xoco de la Ciudad de México y al embalsamamiento de un cadáver en el Panteón Francés patrocinado por un conocido que estaba muy orgulloso de mostrarnos sus habilidades y esos humectantes que les aplican a los cuerpos mediante unas brocas que insertan por la clavícula y el costado. No niego que aquello causa impresión, que la primera vez por más fuerte que quieras hacerte, te tira para atrás ver cómo somos realmente por dentro, pero también puede resultar fascinante.

Es por eso que suelo quedarme prendada de series de televisión que "huelan" a medicina. Ahora mismo recuerdo al grandioso y simpático Dr. Quincy cuyo paso por la televisión nocturna de los años '80 en el Canal 5 de la tele de México marcó casi historia, aunque ahora estas nuevas generaciones no tienen ni idea de aquel médico forense que resolvía casos dignos de la mejor pluma de misterio, jejeje. Tiempo después, ER me dejaba casi sin respirar con aquella forma tan particular de mostrar una sala de emergencias, las historias particulares de los implicados y el estilo visual muchas veces debido a que se graba cámara en mano siguiendo a los personajes o casi montados en las camillas. Ahora, mientras me declaro fan de la serie española de Telecinco Hospital Central con ese doc. Vilches tan malaleche, sarcástico pero eso sí certero y eficaz y de CSI: Las Vegas cuya manera tan particular de llevar el área de investigación forense me resulta más que atractiva (también CSI: Nueva York), hace meses que he descubierto House, una de esas series que ya se transmitían por el Canal Fox pero que el nuevo canal Cuatro ha rescatado para emitirlas por vía libre. En algún programa había escuchado que hablaban de ese médico tan particular, que siempre acertaba en sus diagnósticos pero que se salía de toda regla y ética profesional. Un martes por la noche hice la prueba (mientras los de la Primera de TVE se decidían o no a ajustar el horario de Mujeres Desesperadas) y voilà, me enganché, hahaha.


House (estrenada en 2004) es una una nueva vuelta de tuerca a las series de misterio, en donde el villano es una enfermedad médica y el héroe, un irreverente y controvertido doctor que no confía en nadie, al menos, de todos sus pacientes. El doctor Gregory House (el conocido actor británico Hugh Laurie) carece de buenas maneras e incluso evita hablar con sus pacientes si puede hacerlo. Afrontando su trabajo con un propio y constante dolor físico (un problema en la rodilla que lo lleva a medicarse con dosis de caballo), usa continuamente un bastón que parece enfatizar su conducta brutalmente honesta y su comportamiento mordaz. Aunque su conducta puede rozar lo antisocial, House es un médico brillante, cuya forma poco convencional de ver las cosas y su instinto insuperable, le ha granjeado un alto nivel de respeto profesional. Es especialista en enfermedades infecciosas, un brillante diagnosticador que adora los retos que suponen los rompecabezas médicos que debe resolver para poder salvar multitud de vidas. La lista de casos médicos en los que trabaja House son aquellos casos inexplicables que ningún otro doctor puede solucionar y para ello tiene a su disposición un fantástico equipo de jóvenes médicos para que le ayuden en sus esfuerzos por resolver estos misteriosos diagnósticos. El equipo de House incluye al neurólogo Eric Foreman (Omar Epps), que tiene un pasado ligeramente sospechoso; la inmunóloga Allison Cameron (Jennifer Morrison), y un antiguo investigador, el doctor Robert Chase (Jesse Spencer). House tiene, además, un buen amigo en el doctor James Wilson (Robert Sean Leonard) un especialista en oncología al que House consulta en multitud de ocasiones.

Además de trabajar juntos, hay cierta química (que pronto queda diluida a la mitad de la primera temporada) entre House y la doctora Lisa Cuddy (Lisa Edelstein) la Decana de Medicina y administradora del hospital. Cuddy está en conflicto constante con House por culpa del trabajo que él desempeña en el hospital, pero aún así, ella admite que probablemente sea el médico más brillante que tiene en su plantilla. Y es que con la vida de los pacientes en una balanza, House hará lo que haga falta en una carrera contrarreloj para resolver el caso antes de que cueste una vida, desde enviar a alguien de su equipo a allanar la casa de un paciente para buscar pistas, hasta probar controvertidos tratamientos experimentales para ver como responden los pacientes. Los métodos de House pueden ser discutibles, pero sus resultados no.

En enero de este año, Hugh Laurie fue galardonado en la entrega de los Globos de Oro, los tradicionales premios que cada año entrega la Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood , a las mejores producciones tanto de cine como de televisión. El doc. House ganó en la categoría de mejor actor dramático del año. Por cierto, ayer se transmitió el último capítulo de la segunda temporada por canal Cuatro, pero ya se ha confirmado, por parte de David Shore, el creador de la serie, que la cadena Fox había accedido a encargar una tercera temporada para emitir en el próximo otoño. Ainsss, ojalá antes de que termine este año, podamos verla en canal abierto, jejeje.

Para más información:
House M.D. Guide

18 junio 2006

A veces


A veces se me acaba la fuerza,
a veces soy tan cobarde,
hay veces que no soy capaz de reconocer mis errores
y hay veces que no reconozco ni mi voz interior.

11 junio 2006

Marcianadas, Nostalgia y Sweet Child O' Mine

Amables lectores, dicen que a la tercera va la vencida y espero que en esta ocasión así ocurra. Estoy desde la noche del sábado tratando de escribir esta entrada y no sé, parece que ha habido un error en el servidor o que en las reglas básicas de Blogger hay un inciso donde te prohíbe encabezar con vídeos. Lo cierto es, que hace exactamente 24 horas que publiqué la entrada que había planeado y escrito, inclusive dí aviso a los directorios de blog donde estoy suscrita, comprobé yo misma que el vídeo que había incluído funcionaba muy bien, pero, al cabo de unas cuatro horas ¡caput!: desapareció todo menos el título O_O Creyendo que se trataría de una cuestión de mantenimiento por parte de Blogger, de los servidores o qué sé yo, esperé hasta la noche, pero nada. Así que sin más, borré el título con el peor de los malestares porque no suelo hacer copias de las entradas que voy publicando y me parece que eso es un tremendo error. Mi marido me recomendó volver a escribirla, sin embargo, yo me negué a hacerlo anoche porque estaba de malas debido al error sabrá Judas de quién. Pero hoy es otro día y procuraré rescatarlo acercándome lo más posible a su forma original, here we go:

No es pereza, puedo asegurarlo, pero no se imaginan la maravilla que puede ser el website
youtube.com y algo así como una máquina del tiempo (esto viene a cuento porque nuevamente incluiré un vídeo). Cada vez estoy más convencida de que hay tantas canciones, melodías y temas que dan forma al soundtrack de mi vida, y que son el vehículo en el cual siempre me monto cuando la nostalgia me hace presa, como en estos últimos días. Echar un vistazo a varios, muchos, videos, hace que reviva montones de cosas. El rock es parte sustancial de mi existencia y lo escucho desde que era muy pequeñita: primero, gracias a mi madre que escuchaba buena parte del día Radio Universal cuando aún estaba en el 107 del cuadrante de FM, ahí conocí a los Credence Clearwater Revival, Led Zepellin, The Doors, Janis Joplin o sus Satánicas Majestades y que Lucifer les conceda mucho tiempo más sobre el escenario, hahahaha: los Rolling Stones. Después, el canal 5 de Televisa emitía un programa (las mañanas de los sábados y domingos) titulado 20/20 conformado por trozos de actuaciones en vivo de Ozzy Osbourne, Alice Cooper, KISS, entre otros (este fue el primer material que manejó MTV en sus incios en 1981). Poco más tarde, los hermanos adolescentes de mis amigos en tercero de primaria, se convirtieron en mis "proveedores musicales". Menos mal que tenían buen gusto, hahahaha, y así fue como llegué a escuchar no sé cuántas veces a Rod Stewart y su "Oh, Baby Janeee", a Scorpions y "No one like youuuuu" o "Rock you like a hurricaneeee", a Iron Maiden o Aerosmith. Recuerdo cómo devoraba aquellos discos de vinil que ahora parecen cosa de la prehistoria, ya no comparados con los cd's sino con los mp3 y demás artilugios, jejeje. Soy fan devota del Gothic Rock, hay muchas cosas del crossover entre Metal y Gótico que me gustan e inclusive hay otras tantas que han surgido de la mezcla entre Industrial y Metal que de igual modo disfruto, pero siempre declararé que una guitarra tocada con maestría, una batería poderosa, un bajo acompasado y una voz entregada, pueden sacudir hasta la última fibra de mi ser.

Sweet Child O' Mine es casi un himno o está en camino de serlo. Dicen los expertos que es una de las mejores interpretaciones en la historia del rock gracias en su mayor parte a la guitarra y es que, admitámoslo, Slash es mucho Slash, hahahaha. Supo captar la pasión y la energía que puede tener la nostalgia, porque no es necesario que cojamos un pañuelito y derramemos lágrimas para darnos un paseo por los recuerdos. Para que nos internemos en la memoria e incluso podamos disfrutar. La nostalgia que me invade en estos días es de esa clase. Tengo nostalgia porque mi pequeño Happy Demon muy pronto deja de ser bebé para convertirse en personita, porque a pesar de que atesoro en la memoria todos y cada uno de los momentos que vivo con él, pareciera que los vivo demasiado aprisa. Nostalgia que se ve acompañada por una enorme sonrisa cuando observo la máquina perfecta de su cuerpo y recuerdo aquella visión en el monitor cuando me hicieron la ecografía de las veintiún semanas y la doctora revisó a plenitud sus órganos y contó hasta la última vértebra de su columna. Yo no era capaz de hacer otra cosa que sonreír y maravillarme al compás del tema de la película "Los Diez Mandamientos" porque la doctora tenía música de fondo en su consultorio, quizá para amansar a las fieras, hahahaha. Y la sorpresa no fue tanta cuando nuestro Happy Demon nos mostró en plenitud que era chico, hahahaha, yo lo sabía desde el primer momento en que un Predictor me confirmó que estaba embarazada. Nostalgia al recordar aquel rostro de mi marido que se iluminó en cuestión de segundos, la satisfacción y el orgullo en su máximo esplendor.

Observo a mi Happy Demon y por trillado que suene, noto que el tiempo pasa demasiado aprisa. Procuro emplearme a fondo para brindarle lo mejor en todos los sentidos, para que herede nuestras pasiones y procure refinar los defectos, jejeje. Mi marido y yo esperamos que sea capaz de vibrar con el rock, que lo perciba corriendo en sus venas. Que se sienta orgulloso de haber asistido a los cinco meses a su primer concierto de rock para ver a Alice Cooper, grande entre los grandes, que a los nueve fue inmortalizado en vídeo bailando al ritmo de ACDC y que sus padres le otorgaron simbólicamente dos canciones: "Wild Hearted Son" de The Cult y "Sweet Child O' Mine" de Guns N' Roses.




04 junio 2006

Rembrandt 400

La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp
(1632)
Rembrandt pintó este retrato de grupo de siete cirujanos y el médico Nicolaes Tulp en el año 1632. La pintura pertenece a una serie de retratos de grupo que se realizaron para la Cámara de Administración del Gremio de Cirujanos y de los cuales el más antiguo data de 1603. Esta obra tiene un motivo central: una lección de anatomía, y un protagonista, el lector. El motivo por el que este cuadro se pintó fue la lección de anatomía que el doctor Tulp dio en enero de 1632. Un médico notable daba dos veces por semana lección de teoría a los cirujanos de Ámsterdam. El motivo de esta formación adicional era la presencia en clases prácticas en el centro anatómico para tener más conocimiento de la anatomía humana. Cada año se realizaba una autopsia pública, la mayoría de las veces en invierno, porque el olor en aquellos tiempos podía ser insoportable. La disección se realizaba bajo la supervisión de un lector. Éste no lo hacía cada año, pero el doctor Tulp que había sido elegido tres años antes el lector del Gremio de Cirujanos, realizó su primera autopsia en 1631, y la segunda en 1632. En esta ocasión es en la que Rembrandt pintó su famoso cuadro.
La prestación artística del aún joven pintor es sorprendente, incluso aunque hasta aquel momento no había pintado muchos retratos. Parece como si Rembrandt hubiera detenido al grupo en un determinado instante. La pintura es una composición muy cuidada sobre la que se ha pensado muy bien. La atención de la persona que lo contempla se dirige a la actividad de Tulp quien demuestra cómo son los músculos del brazo. El brazo se ha seccionado para ese propósito. El cuerpo que se utilizaba para este tipo de autopsias públicas era generalmente el de un criminal. En este caso era el de Adriaen het Kint. Los nombres de los demás protagonistas del cuadro están listados en el papel que sujeta el hombre de atrás.
Esta pintura fue el primer retrato de grupo de Rembrandt. Fue un encargo honorable para un artista tan joven. En el gremio debieron quedar bastante satisfechos con el resultado ya que la comisión decidió que el siguiente encargo, en 1656, de nuevo lo realizara Rembrandt. Estos cuadros fueron y siguen siendo propiedad del gremio al que pertenecían los mandantes. La obra se colgó desde el año en que fue realizada en el edificio del peso Waaggebouw en la plaza Nieuwmarkt de Ámsterdam, no muy lejos de la propia casa de Rembrandt. La autopsia también tuvo lugar en el mismo edificio. La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp quedó en el mismo lugar hasta principios del siglo XIX en Ámsterdam. Después de que en 1798 desapareciera el Gremio de Cirujanos, las pinturas llegaron a poder de la Fundación de Viudas de Cirujanos. La dirección de esta fundación decidió en 1828 vender el cuadro. Sin embargo se prohibió la venta por Decreto Real. Finalmente fue vendido por el gobierno holandés y desde aquel momento pertenece a la colección del museo Mauritshuis.
Fuente: Museo La Casa de Rembrandt

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Mi madre fue una pintora frustrada. No era capaz de dibujar ni un gato clásico: un ocho con orejas y cola, jejeje, pero podía hacer magníficas copias al óleo de Gauguin, Picasso (en su Período Azul) y Renoir (algunas las enmarcó y pemanecen en mi casa de México). Mi padre, tan llano y celoso, no le permitió estudiar pintura porque "nada tenía qué hacer con esa partida de pintamonas comunistas", así que, mi madre coleccionaba libros de arte y visitaba con frecuencia los museos y las exposiciones temporales. Mi abuela paterna declaró convencida que yo sería "pintora de las buenas" porque desde niña (quizás como la mayoría) dibujaba, dibujaba y dibujaba. Siempre he tenido facilidad, no soy mala dibujante, pero lo admito, no soy creativa. Creo que desde entonces tenía cierto problema con la combinación colorida, porque a pesar de que casi parecía que coleccionaba cajas enteras de crayolas (ceras, como las llaman aquí) y que me llamaban mucho la atención las doradas y las plateadas, el color no era lo mío y sinceramente, no me distinguía por colorear muy bien en aquellos libros que mi padre me compraba por montones en sus viajes a Estados Unidos. En todo caso, mi madre era quien disfrutaba más de ellos y me ponía la "muestra" con mucho estilo, debo reconocer, hahahaha.
Crecí mirando aquellos libros de arte de mi madre. Pronto me gustaron los retratos, el barroco, los tapices medievales, el impresionismo y el arte religioso y nunca aprendí a apreciar el mentado arte moderno. Creo que tengo un espíritu antiguo que se siente más identificado con el pasado, con los grandes monstruos de la pintura, que con Joan Miró, el pop-art, los seguidores o intentos de Andy Warhol, etc. Llámenme silvestre o arcaica, hahaha, no me importa. En los libros de arte de mi madre, nació mi gusto por muchos pintores, entre ellos, Rembrandt. Y de todas sus obras, mi favorita es la que encabeza esta entrada: "Lección de anatomía". Los detalles, las expresiones, el contraste de luz y sombra y el momento captado, son verdaderamente fascinantes. A mí, siempre me lo han parecido.
Este año se conmemora el 400 aniversario del natalicio de Rembrandt (1606-1669) y en Holanda, su patria, se están llevando a cabo diferentes homenajes y actividades: visitas guiadas por Leiden, su ciudad natal y Amsterdam, exposiciones temporales e inclusive un musical basado en su vida, cuya mayor parte es desconocida por el público en general. Si desean más información consulten la web oficial Rembrandt 400

01 junio 2006

AMV

AMV son las siglas con las que los fanáticos del anime, manga y anexas, jejeje, nombran a los vídeos hechos con imágenes de series tan variadas como Final Fantasy, Inuyasha, Kingdom Hearts, Sailor Moon, etc. con música que muchas veces pareciera que no tiene nada qué ver. En estos Anime Music Videos he encontrado algunas cosas muy buenas (cuyos autores, muchas veces, se pierden en la red) con imágenes de Vampire Hunter D, Hellsing y Bloodlust. No estoy muy versada en ese mundo del anime, a pesar de que me gusta casi todo lo que hay sobre el tema de vampiros y por muy clásica que suene, me fascina Vampire Hunter D, jejejeje, pero tanto en e-mule como en youtube.com (cuidado, este web site puede resultar adictivo y más si son como yo, fanáticos de los vídeos musicales, jejeje) he encontrado AMV que me encantan como "Full Moon" de Sonata Arctica realizado con extractos de Vampire Hunter D.

Que lo disfruten.